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martes, 27 de junio de 2017

CORAJE DE LUNA...


                      Dormía entre sus velos la Luna, vestía seda la noche y las estrellas lucían escondidas en su timidez.  La tristeza cubría el cielo y ni cuenta se daba el viento, metido en ajenos huracanes. Las nubes se llenaban de lágrimas y el rayo solo flotaba entre ellas, esperando un trueno que lo despertara.  El verde terciopelo de la ternura ya no se atrevía a besar piel y la caricia recelaba miedo por tocar. El eco de las montañas solo rebotaba gritos de roncas gargantas, la miel resbalaba hiel en su panal, la rosa perdía sus pétalos y erizaba espinas por doquier, el eje de la Tierra, desviaba su inclinación y los icebergs, nadaban sus fríos entre ríos y mares. La Luz, poco a poco se apagaba y el verso se refugiaba en su última tilde, en esa tilde donde vivía la expresión de su postrera rima.
                     Llegó el primer trueno y el rayo dejó de flotar, preparó sus armas y esperó. Despertó en el estruendo la Luna, rasgó sus velos y se puso a mirar. No comprendía, pero como buena ejecutiva debía actuar. Desnudó a la noche y con sus sedas se vistió, dio un chasquido con sus dedos y las estrellas la miraron, chispearon  y empezaron a generar sus destellos. Miró de reojo a su Sol medio dormido, lo besó y le cuestionó su desidia. En el intervalo del sueño, la tristeza se había apoderado del cielo y era tan intensa su densidad que desvió el eje terrestre y seguía incisiva, lasciva y morbosa en su cometido. Y la Luna en su coraje, al Sol gritó y le reclamó otra vez su desidia e incompetencia: “Siempre que abraces tu ocaso, despiértame, porque nunca podemos estar los dos en el sueño. Siempre que te acuestes, primero asegúrate de  darme mi beso de buenas noches y siempre que yo despierte, quiero tener el reporte de tu día en mi mesita de noche. ¿De acuerdo?” Asintió como pudo el sonrojado Sol y se puso a trabajar. Por primera vez, estarían juntos, noche y amanecer, amor y poder…Sueño y vida.
                    El Sol convocó a junta a los volcanes de cien montañas y les pidió exhalaciones de vapor, así llenaría millones de nubes que lloverían por doquier, sembrando agua de vida. Y eso, a la tristeza le dolería. Soltó a su ejército de rayos la Luna y llenó el cielo de una intensa telaraña de luz y poder. Cada rayo, cortaría una sombra y con ello la tristeza se haría vulnerable. No contento el Sol con sus volcanes soltando vapor, mandó un mail a cada ser humano y les pidió, que cuando vieran otra vez su ocaso, cuando vieran a su hermosa Luna, todos a la vez hicieran el amor, mucho amor, que inventaran caricias, nuevas ternuras y sobresalientes travesuras. La Luna soltó una carcajada y le dio una palmadita a su Sol: “Buena idea, me gusta que de repente, pienses..Jajaja”. El sonrojado Sol, solo sacó pecho y algún que otro erupto de fuego. Poco a poco la tristeza se desvanecía, pero ejerció su última opción: Enamoraría al Sol y reinaría por siempre. Llegó a su lado, coqueta y vestida con negras sedas. Poco a poco dejó ver su cuerpo, blanco e inmaculado pues nadie la había poseído en su totalidad. Cayeron sus sedas y el Sol se prendió. Se contorsionó despacito y mostró la sensualidad de sus lágrimas. Lo miró y lo sintió muy prendido y fogoso, lo que no sabía en su ignorancia, es que era su estado natural. Al no ver reacción, le preguntó: “¿No me darás mi besito de buenas noches?”. El Sol accedió y casi le quema media mejilla. La tristeza gimió, pero de dolor. Y el Sol le preguntó: “¿Y a mí no me darás mi besito de buenas noches?”. Y la tristeza respondió: “No, soy la tristeza y no doy besos”. Entonces el Sol, llamó a su Luna, juntaron labios, enredaron lenguas e inventaron magia en un gran beso Universal. La tristeza se desmoronó, los icebergs regresaron a su polo, el eje terrestre recobró su verticalidad, la miel volvió a ser miel y los panales de ella se llenaron a rebosar, las rosas crecían con naturales espinas y con pétalos de mil colores y la Tierra revivió.

                   Ya el Sol, cansado y desvelado, se dispuso para su segundo ocaso en un día. Como siempre no escribió su reporte a la Luna, pero ella esta vez sí comprendió. Se vistió con sus mejores galas nuestra Luna, algodones, sedas y diamantes pegados, vió que todo estaba en perfecto orden y cuando se acordó de los miles de millones de mails del Sol…Se desnudó y mostró su elegancia a la Tierra. Pero nadie la miró, todos hacían el amor, inventaban caricias, besaban nuevas ternuras y algunos, no todos, imaginaban sobresalientes travesuras y otros, como no sabían lo que es el poder de la imaginación en el amor, solo rezaban en soledad. Pero como en botica, en nuestra Tierra, hay de todo y para todos. Que la tristeza nunca viva en sus corazones. Cuídense.


TODOS MORIMOS SOLOS...


               Poco a poco, llega la muerte. ¿No la sientes? Camina despacito en silencio y de puntitas. No avisa pero no traiciona, no espera pero te da ventaja, no te pregunta pero le da respuesta a tu vida. Desde que naces, ella empieza su viaje y uno por uno, cada maestro es analizado, cada aprendizaje examinado y cada sufrimiento, escrito en su bitácora. No siempre es generosa pues el Tiempo en ella se arrodilla, no es  seductora porque su desnudez, jamás pinta lienzo alguno, no es poseedora, solo es dueña de su instante. La ciencia le pone cuerdas y ella las brinca porque sabe cuándo y cómo, el presentimiento a veces late su presencia, pero si la decisión no es tomada, solo se convierte en extraña pesadilla, El sueño la invoca, ajenas conciencias la piden y el coraje de la vida a veces la necesita. pero ella se queda quieta, esconde palidez en la primera esquina y escucha el silbido de tu impotencia, el grito de tu cobardía y el gemido de la calma consentida.
               La soledad no es su amiga sino hasta el momento requerido de su abrazo, la iglesia no es su templo porque hace tiempo desechó de él a sus mercaderes, la religión no es su fin, solo un extraño invento para entenderla, el miedo no la conoce pues con el pecado siempre se quedó y la pregunta sobre su después, ya la contestará la incipiente y verdadera vida. El ser humano es un animal con alma, razón y quizás inteligencia…La muerte es una condición de vida, que roba el alma, le da ignorancia a la razón y abraza al espíritu con la inteligencia Universal. Todos somos muerte y seremos vida.
               La conciencia se va, el oído escucha y el olor sufre ansiedad. Las pestañas se cierran y los ojos ven otra luz, El tacto ya no quiere otra mano y el corazón deja de latir. Huye el alma de su claustro y sigue el camino de un hilo de plata, cosido al cielo por tu ángel. La música del trueno te eleva, los colores te transportan y la dimensión se desdobla en cien espacios. El momento es único, el deseo intenso y la Luz, conmueve infinitos jamás conocidos. Ruge el astral y se arruga el humano, grita el Creador y vibras en su eco, expandes espíritu y pudres carne. Ahora sí eres feliz porque en tu última exhalación, respiraste vida.
               Llega el cometa y en él fundes alma, la eternidad abraza tu espíritu y poco a poco la consistencia,  derrama las últimas lágrimas que sentirás. Llega la otra conciencia, esa conciencia que entiende todo y nada pregunta. Otro cuerpo viste sedas en tu luz y el sublime deseo vive puro en el perfecto amor. Ves como el Tiempo nada en una prehistoria ya aprendida, comprendes el espacio como és, sin distancia, sin pausa y sin oxígeno. Tus seres queridos te esperan, los hueles y ya saboreas el recuerdo de su abrazo, miras detrás y nadie hay, tu cama quedó vacía, quizás tu recuerdo expire pronto o quizás no, quizás no lo quisiste pero moriste solo, quizás el libro de tu vida, algún día alguien lo leerá y el aprendizaje seguirá.  La muerte siempre escogerá tu último momento de soledad, el tiempo exacto en que tu alma esté preparada y el instante único, generoso y desinteresado en que seas capaz, en un acto de amor contigo mismo, de liberar el espíritu de tu cuerpo. La muerte no es querida, pero siempre está, no es dulce pero su caricia abre las puertas de la eternidad, no habla, pero siempre, en ese cordón de plata, se escribe la verdad: “Todos, morimos solos”.




lunes, 26 de junio de 2017

EL BOSQUE DE LA PACIENCIA...


                               Entré al bosque de los mareos, al antiguo bosque, donde los druidas enredan sentimientos, las ortigas acarician y las espinas muerden. Un bosque de sombras no nacidas de luz, de viejos troncos y frondosos árboles, de lianas cazadoras y arañas compungidas en telas, que no son de su calaña. Un bosque lúgubre y cansado, donde las criaturas son nuevas para la humana razón y las palabras navegan en lodos que ni el barro penetra. Camino descalzo, las piedras dejan su arena y se clavan en mis pies, mi piel huele musgo y veo crecer el hongo bajo la sombrilla de una flor de loto, imaginada y dibujada en mi mente como el hada de mi perfidia. Escucho como sucumbe el cielo y se moja la lluvia en mis cabellos, siento como la enredadera agita mi cuerpo y la planta carnívora deshace mi ropa. Caen los botones, las tiras de algodón, lo sintético se permea y la piel expone el temblor de mi frío sudor. El sufrir necesita lágrima y en la mejilla cae, el dolor pide calma y la mente se la regala, brota el ansia y los dientes muerden labios, a lo lejos amanece la Luna y no hay lobo que la aúlle. El castigo es infiel con la historia, la muerte sola se reclama, el infierno muestra sus flamas y el gnomo del bosque las abraza. Baila, brinca y danza el juglar del bosque, un hombre con cara de niño y cuerpo de centauro, con nombre de poeta y labios de sirena, con razón de vestal y entendimiento medio humano. Escribe escondido el sereno del bosque, viejo sabio de amañadas llaves y poseedor de los más bellos portales. Despiertan las sílfides, abren bocas los enterrados amantes en viejos árboles y sonríe la señora fantasía.  Llora su amargura un espíritu que solo enterró el corazón y dejó su alma vendida entre los ojos del gran búho que solo la excita, cuando su cuello contorsiona. Cada día vivo mi bosque y cada noche lo camino, en cada sueño lo imagino y en mis pesadillas, abrazo sus miedos.
                             Se cuenta en mi sueño, que una doncella entró en él. Era hermosa, de alma blanca y perfectos pies. Incrédula de mi relato, entró al bosque. Asumió el reto y lo caminó desnuda. En sus primeras hierbas, pudo oler mi lejana historia. En aturdidos troncos posó sus manos y tocó las cicatrices de las navajas de una vida. Sintió al erizo del tiempo resbalar por su espalda, al hechizo de un libro abierto, posar una lágrima en sus ojos y al recuerdo de un inquieto mar, gritar sus añoranzas. De pronto, un pequeño ser apareció, cara de sabio y viejo anciano, cuerpo pequeño y vacío de manos. Sorprendida por su ancestral cabeza y pequeña talla, le sonrió amabilidad. El pequeño ser sin boca, le habló. Atenta lo escuchó. De repente desapareció y dejó en su mente grabada la palabra “paciencia”. Ella comprendió: Sabia y vacías manos. Siguió caminando y vió como el Sol, perdía su intensidad, como la nube llegaba acompañada de oscuro color, como el viento en su silbido carcomía silencio y como el aliento del bosque comenzaba a exhalar, ronco y profundo desde su garganta. Las grandes lianas del espíritu de mi bosque se enredaron a sus piernas, las sujetaron y poco a poco exprimían sus ansias por seguir caminando. Intentó quitárselas, pero llegaban más, muchas más. No las sentía y el dolor ya rasgaba su vientre. Se desmayó, aletargó su pequeño sueño y al despertar vio como aquellas lianas ya no estaban en sus piernas, solo la observaban y a su lado, aquel pequeño ser, sabio y vacío de manos. Lo escuchó. “Son dudas y mientras esté contigo solo te mirarán, pero jamás te poseerán”. “Ven, te guiaré y así me conocerás”. Se dieron la mano y aquel pequeño ser sin boca, siguió hablando: “Soy el dueño de este bosque que él (se refería a mí) fue creando, sembrando y poco a poco iluminando. Nací sin un escrito sexo,  crecí entre malezas y viejos arbustos, tantas veces exiliado por los nervios de las inquietudes, tantas veces despreciado por sueños inacabados y tantas veces odiado por el Tiempo. Siempre a su lado, siempre incondicional, siempre luchando por sus miedos y siempre, su leal y mejor espadachín”.
                               Y el camino se abría a sus pasos, todo era luz, belleza y armonía. Habían miles de seres ahí, unos disfrazados de música y otros de ilusión, unos sacaban miel de lo que parecía un podrido tronco y otros, contaban las cien Lunas que amanecían en cada horizonte creado en aquel sueño. Ella no lo podía creer, pues mi relato era otro, era triste y agónico. El pequeño ser sin boca, no paraba de hablar: “Un día me contó de ti, juntos reflexionamos y nos fundimos en un gran abrazo. Me hizo dueño de su bosque, me pidió recibirte y guiarte, me pidió que me mostrara tal y como soy, pero que no lo mostrara a él, tal y como es. Como puedes ver, mis manos están vacías porque en él, todavía no estás. Tú lo sabes, mi nombre es “paciencia” y desde que me hizo dueño de su bosque, en mí te espera y en silencio te ama. Ven, te mostraré la salida porque él ya despertó, empieza a recordar este sueño y su amanecer ya huele a café y a ti “.



      

domingo, 25 de junio de 2017

ABRÁZAME FUERTE...


                  Abrázame fuerte porque de ti, necesito la ternura de la caricia más poderosa que existe, tu abrazo.  Pídele a la noche que esconda sus estrellas, porque en la oscuridad es más intenso, recuérdale al silencio que invada ese instante, para que nuestras pieles se puedan escuchar y grítale al poeta de nuestro amor que por un momento deje de escribir y que se ponga a soñar.
                  Te veré y me verás, de cerca desearé tu aliento y tus ojos cerrarás, sólo la Luna nos mirará y un beso nacerá, preguntará tu pensamiento y mi atrevida imaginación le contestará…Y le dirá: Abrázame como el viento posee al árbol, como el mar enreda la suave arena con su espuma, como el águila con sus alas acaricia el cielo y como el olor de una taza de café quita el sopor de un amanecer. Abrázame con ternura porque eres mujer y de ella naciste, hazlo con premeditación y alevosía  porque el deseo de tanta pasión te lo pide, muéstralo desnuda porque en cada uno de tus poros lo sentiré y recítalo con todo tu amor para que mi alma lo escriba con sangre en cada latido de mi corazón.
                  Nacerá tu abrazo y en el camino, el mío pedirás. Seré fiel a mi cuna y llenaré mis brazos de sensibilidad, le pediré templanza al músculo y generosidad a mis manos, respiraré y en mi desnudez verás fuerza, exhalaré y sentirás como se eriza una pasión, rodearé tu cuerpo, soldaremos pechos y sudaremos sueño. Contorsionará la sensualidad, el erotismo imaginará, el calor vibrará y una lágrima, una lágrima de sentimiento, por nuestras mejillas resbalará.
                  El abrazo rozará eternidad, el tiempo se detendrá y el cielo su noche alargará. Nos convertiremos en uno y sin hablar, el verso escribirá las más candentes rimas. Viviremos el gran baile de los sentidos, inventará la música un pentagrama hecho de piel y la orquesta tocará cien acordes por cada beso, cien notas por cada caricia y una canción de amor por cada mirada. Y los invitados llegarán poco a poco al baile. Se mirarán, se enamorarán y danzarán y danzarán sin parar…Mis manos con tu espalda, tus dientes con mis labios, mis dedos con tus cabellos, tus pezones con mi pecho, mi lengua con tu cuello, tu saliva con mi vientre, mi boca con tus muslos y tu mirada con mis ojos. Y el baile es majestuoso y ya nadie cabe en la pista. Se levanta mi poesía e invita una copa a tu alma, se juntan nuestros corazones y piden una botella (los camareros se vuelven locos), la atrevida perversión le quita la silla a la decencia, se cae y se lleva mantel, copas y mesa (todos ríen), llega el silencio con el traje más caro y seguridad lo bota a la calle, el sentimiento mira de reojo a la orgía, desconfía pero ella lo invita a bailar y acepta (¿qué otra opción?), vomita su borrachera la intolerancia (¿Quién la invitó?...”Siempre se invita sola”, murmura la razón), y libertad hunde su cabeza en el excusado, entra el Amor y todos aplauden.
                  Abrázame fuerte, porque el baile todavía no termina.
                 



                 

sábado, 24 de junio de 2017

LA BELLEZA DE UN MOMENTO...


                      ¿Lo sientes? ¿Lo tienes? Espera, porque las manecillas están escribiendo el momento, el espacio nos pega y la mirada nos posee. El aliento acorta bocas y el deseo, huele a tentación. El amor, absorbe entre poros, su tántrica forma, la mano no alcanza piel y el vello, eriza su estática. Frente a frente, un instante, un momento de belleza, una poesía jamás escrita.
                     Suda el pétalo y se aparta de su capullo, en él derrama sus gotas el rocío del cielo, lo quiere acariciar el estambre y no se deja, grita el tallo un gemido y se enchina la rosa. Mis dos dedos lo arrancan, lo mojan de saliva y lo pegan en tu pezón. No te toco, no me tocas. Contemplo tu desnudez y dibujo cada tersura en el lienzo de mi alma. Poco a poco,  tu profunda exhalación  provoca mi corazón y su latido es diferente. Despacito, muy despacito, entra tu silencio en mis sentimientos y expanden sus caricias, sin tocar.
                     Chorrean las ceras y silba el oxígeno en cada esquina de nuestro cuerpo, invade vaho el cristal de tu ventana y descuelga la primera gota mi tinto. Vive escondido el gnomo de la travesura y no se atreve, brinca el hada las siete dimensiones y embravece en sus alas el ángel, del dulce erotismo. Nos acercamos sin tocar y el instinto posee nuestras almas, el calor es intenso y el ansia, escribe sufrimiento. Me adentro en el bosque de las musas y tú, al mar de los tritones. El deseo punza y la extraña avaricia crece, el egoísmo muestra sus mañas y el celo es insistente. Muerden labios los dientes, se abren los ombligos de la extrema pasión y sucumbe  el Tiempo en su instante.
                    Sin tocarte.
                    Sin tocarme.

                    Abre el verso su sintonía, se llena de música y expresa su querencia. Aúlla el vigor tanta inquietud  y desprende jugo, la ternura de mujer. Se viste el contacto de exquisita elegancia, asume poder la piel, mide riesgo el sudor y tiembla de amor, la habitación. Tu cuerpo, deshace gajos en mi abrazo, mi beso absorbe tus labios, tu mano resbala húmeda en mi espalda y la suave contorsión, crucifica mis ansias. Desvanecen tus cabellos su arrogancia entre mis dedos, la caricia es miel, la mirada expande el deseo guardado y me tocas. Tus yemas recorren mi pecho y tus huellas enredan mis pies, tu alma abraza mi espíritu y copulan entre fuertes latidos, nuestros corazones. Pegamos sudores y en la dimensión de los ángeles, somos uno. El éxtasis se llena de color, el clímax atiende el instante, ruge el viento del orgasmo y pinta su lienzo el placer, en la belleza de un momento.


viernes, 23 de junio de 2017

DULCE MELANCOLÍA...


               Árbol de mi jardín, que escondes dorados colores entre tus hojas, en el ocaso de mi atardecer, amenaza de nube que quieres darme un poquito de tu lluvia y te dejas empujar por el viento quien sabe hasta dónde, aliento del sur que llenas de romanticismo mi alma, nostalgia de tierra preñada de tradiciones, castillos de fuego y hermosos recuerdos en mi “nit de Sant Joan”.
               Hoy, el pensamiento no tiene lugar para nada más, cualquier música me viste de melancolía y cualquier pasaje de vida, revive punzante y atrevido en mi mente. Hoy no respiro, solo exhalo el aire de mi infancia y mi juventud. No siento, solo lloro el blanco y negro de cien fotografías, los rieles de un tren que me llevaron al no regreso, las caricias de un mediterráneo que abrigaron mi primer nado y guiaron mis pasos, al exilio del corazón.
               De niño a joven y de joven a viejo. Se me olvidó ser adulto, porque jamás creí que debía serlo. Junté juego y osadía con experiencia, inmadurez con sapiencia y así en mi destino,  escribiré un nuevo nacimiento en mi muerte. Porque hoy es la noche de San Juan, la noche de la renovación,  del vómito espiritual de añejas cuentas en la hoguera del equinoccio…Es la noche en que las brujas bailan desnudas su aquelarre, los poetas imaginamos versos en las chispas de una fogata y los inmaduros, los que jamás nos hemos caído del árbol porque día a día estamos aprendiendo, solo nos cambiamos de rama, a la más fuerte, para seguir soñando y soñando.
               El cielo se viste de rojo en mi añorada Tierra, en el reflejo de las fogatas se pierden las estrellas, silban los cohetes y truenan viejas maderas. El aire huele a pólvora, a húmeda sal de mar y a esperanza. Abren sus ojos los niños, visten emoción los ancianos, miran por la ventana los enfermos y desesperados, ladran los perros. Las fachadas esconden su color y el portal llena su bienvenida de cenizas. Llega el turista y no entiende, solo abre la boca y la mosca no se atreve con otro idioma, la fiesta abraza sin preguntar clase o raza, la multitud espera y el castillo arde, grita, baila y ensordece. Es la noche de san Juan, esa noche que parte el año en dos, en un antes y un después, la noche en que el corazón entona otro latido y los sentimientos besan alma.
              Y amanece el silencio del rocío y quedito posa sus gotas en cada rincón del nuevo paisaje, ya las brujas solo recuerdan su aquelarre y se confunden entre los clientes que piden churros con chocolate, las máquinas limpian los últimos vestigios de quemadas maderas y la ciudad, empieza a trabajar un nuevo día. Todo vuelve a la normalidad, pero los “Buenos días”, saben diferente, los “Hola” huelen a sinceridad, el “cómo estás” sabe a inquieta esperanza y el abrazo,  es de verdad. Porque la renovación existió en quien se lo permitió, su actitud le dio ventaja y casa noche de San Juan, sus sueños seguirán brincando de rama en rama, cada vez a la más fuerte, para seguir soñando.
            ¡Noche de San Juan! Dulce melancolía de mi Catalunya, tan añorada.



               

jueves, 22 de junio de 2017

ONOMATOFOBIA...


                              Se define como el miedo a escuchar ciertas palabras… Persistente, anormal e injustificado miedo a escuchar determinadas palabras. Las fobias son anormales, casi siempre educacionales y algunas veces queridas y defendidas en la ignorancia. Se define Fobia como la aversión obsesiva a alguien o a algo y también como temor irracional compulsivo, invalidante y limitante.
                              Creamos la palabra, juntamos letras y les damos forma entendible. La palabra por si sola significa y en ese contexto se define y da un valor de nombre. Todo, absolutamente todo, está asociado a una palabra, la cual le da un significado único, una definición y en ella, su explicación. Las escribimos y las leemos, las hablamos y las escuchamos…Son la base de la comunicación del ser humano, ni más ni menos. La palabra tiene vida propia y sin darnos cuenta, somos cautivos de ella. Con ella nombramos cosas, personas, animales, vegetales, estrellas y mares. También, partes del cuerpo humano, sentimientos, sensaciones, placeres y sueños. Prácticamente las conocemos todas, las exactas y las coloquiales, las de doble sentido y algunas científicas, las de Ley y las que usamos en el amor. Un sinfín de palabras que en nuestra inteligencia abrazamos, cuidamos, expresamos y enriquecemos en nuestro día a día.
                              Pero la palabra, en cuanto se apropia del ser humano, tiene su historia, sus traumas, sus educaciones y sus inquisidores. Tiene los sentimientos que nosotros le damos, los miedos que nosotros tenemos y las frustraciones que emanamos cada vez que la pronunciamos, la leemos o la pensamos. Como humanos somos imperfectos y la palabra nos refleja esa imperfección, somos débiles y a veces no la soportamos, somos ineptos y la ocultamos detrás de nuestra ignorancia. Y es entonces, cuando el escritor entra en un trance de locura por no conocer los miedos del lector, el comunicador tartamudea su pensamiento por no saber qué clase de oídos lo escucharan y el manipulador es el único que sabe qué hacer con ella pues en verdad si sabe quién lo leerá y quien lo escuchará. Sale a escena al Onomatofobo y se pone en manos del manipulador, porque él le escribirá lo que quiere leer y le dirá lo que quiere escuchar. Pero un día se cansará de ser manipulado, medio entenderá que existe el libre albedrío y se atreverá a leer algo diferente, oirá palabras distintas y su mente temblará. En el coraje rebelará su deficiencia y se convertirá en juez implacable de la palabra, quizás por miedo, por cobardía o por ignorancia. Y su trauma seguirá vivo.
                               Sentirá que es el gran líder de la Santa Inquisición, vaciará estanterías y libro por libro leerá el título y verá su foto, tomarán forma de satanás sus malas palabras y uno por uno los censurará, los destruirá en el fuego de sus fracasos como ser humano y le dirá al mundo, que es el dueño de la ignorancia Universal. Satisfecho, propondrá ya jamás leer, prohibido escuchar, esconderá su figura bajo las sábanas del pecado y se inmovilizará. Regresará al antiguo planeta de las aflicciones, donde sus tatarabuelos recortaban un agujero en sus sábanas para el único fin de la procreación, donde el amor se prohibía como sentimiento y donde la vida era dirigida desde antes de nacer. Ese es el mundo del Onomatofobo y no es mi mundo. La palabra define y como tal vive. La palabra se defiende no se censura, la palabra se deja en el contexto no se saca de él, la palabra es un don del cielo y como tal es amor, la palabra es comunicación y como tal debe ser exacta.

                                  Yo escribo. Gracias Onomatofobos, gracias por presentarse tal y como son, sin disfraces ni máscaras. Por fin lo hicieron. Censuraron uno de mis escritos por el título y jamás se dieron la oportunidad de leer el escrito. En el título habían dos palabras “Pene” y “Vagina”, dos palabras a las que les tienen pavor y déjenme decirles que esto es “Fobia” y una Fobia es una enfermedad. Deseo de todo corazón que un día se curen. Yo también tengo dos fobias, a la intolerancia y a la ignorancia, pero no he encontrado una palabra que las defina. Tuve que inventar la palabra “Onomatofobo” en el desenlace de este escrito, seguro no estará entre sus traumas. Una disculpa.


miércoles, 21 de junio de 2017

EL SUEÑO DE UN ALMA...


                         Un alma tuvo un sueño. En él, un ángel se le acercó, le hablo despacito y con celestial ternura. Le dijo que lo acompañara a visitar las moradas de la eternidad. Se asustó el alma y en sus nervios mostró inquietud y duda. Escuchó el corazón y quiso seguirla en su viaje, pero le puso una zancadilla, se cayó y entendió que su alma no necesitaba ningún latido para comprender,  lo que estaba a punto de ver. El espíritu le dio consejo y la dejó ir. ¿Y su cuerpo?...Ah! su cuerpo como siempre, dormido y soñando las mismas idioteces de siempre.
                          El ángel tendió su mano, el alma cargó con energía su mochila de sentimientos y juntos emprendieron el viaje, el viaje de un sueño que quizás, explicaría de una vez sus por qué.  Atravesaron dos negros agujeros donde el Tiempo se hacía cada vez más chiquito, maravilló colores que jamás había visto en lienzo alguno y sintió olores que solo la magia del Universo puede generar.  Vivió de cerca el rugir de los cometas en sus latigazos, la explosión de algunas estrellas en su generosidad por crear, el grito de los vientos siderales y el gemido de nueva vida, más allá de los confines conocidos. Todo era hermoso, sentía que ya lo había vivido y en el sentimiento, crecía su ansia por ver más y más. El ángel la miró y en sus ojos exprimió comprensión, el ángel la besó en su frente y en sus labios, entendió dulce virtud, el ángel la abrazó y en sus manos sintió ese cáliz que una vez escribió dolor, en la pujante paridez de la eternidad. Porque la eternidad fue parida en dolor de vida, de ella nacieron almas y a cada una, se le asignó una fracción de polvo de estrellas que se convirtió en un cuerpo nuevo y un corazón de contados latidos.
                           Más perfección de alma, menos perfección de cuerpo y más latidos. Cuerpo perfecto, alma en pañales y cortos latidos, pasajera tentación y un corto bagaje, con vacías maletas. Alma perfecta, cuerpo ajustado a su espíritu, profundos latidos, guía espiritual. Alma pequeña, cuerpo imperfecto, latido corto, primer grado de enseñanza. Perfecta alma, discapacidad de cuerpo, latido compartido, maestro y ejemplo de vida. Alma aprendiendo, cuerpo normal, mediano latido, humano cotidiano. Alma que solo siente, cuerpo abierto al vicio del sentimiento, gran latido, Poeta. Alma pequeña, cuerpo arreglado, pequeño latido, Político o Vedette. Sin alma, cuerpo perfecto, sin latido, Satanás. El origen del alma, no hay cuerpo solo Luz, gran latido Universal, El Creador. Pureza de alma, alas agitando latidos y corazón creando nueva sangre por doquier, un ángel.
                            Y el alma entendió de donde vino y a donde va. Comprendió que la atracción entre dos almas es cielo, que la atracción de dos cuerpos es Tierra y que la atracción de dos corazones solo es amor humano y no eternidad. Que en la perfección del amor, los ángeles, unen alma cuerpo y corazón, que en el sueño del alma solo vive una música, la que es capaz de inflexionar un sentimiento, la que es capaz de enredar acordes entre dos espíritus y la que es capaz de componer  verdad, cuando el cuerpo exige deseo y el corazón una sutil historia, que explique su latir.
                            Regresó el alma a su cuerpo y éste le preguntó, el alma solo le regaló una lágrima de comprensión. Le tendió sus ojazos el corazón y el alma, con una mirada, apaciguó sus latidos y le pidió por una vez, entendimiento. Llegó el espíritu, la abrazó y con ella bailó. Escogieron las más romántica música, se pegaron, danzaron, sintieron, se excitaron e hicieron el amor. Porque cuando un alma hace el amor con su espíritu, cuerpo y corazón, escriben y laten en un gran deseo, porque cuando el amor se hace Luz, el pergamino de la eternidad se desdobla, la libertad lo lee, el cielo se expande, el gemido riega paz, el grito envuelve esperanza y esa alma, empieza a soñar y a soñar… El Universo abre sus ojos y pone a cada estrella en su lugar, el mar espera la orden de su Luna para bailar, besa la montaña el cráter de su volcán y apacigua lava, se preña la noche de maravillosa hermosura y empieza el gran concierto. Alma y espíritu cortejan, nace intenso el amor, sufre el silencio por no escuchar y redoblan las campanas para explicar, pureza de pasión. Llega el ángel y de su espíritu la arranca, se pinta un hilo de plata y ocurre el viaje, del sueño de un alma.