Translate

viernes, 23 de septiembre de 2016

CAREYES


      Viajamos kilómetros sin encontrar una salida, descubrimos paisajes que jamás hubiéramos imaginado, navegamos sin luces en la oscuridad de una carretera, soportamos curvas y dormimos infinitas rectas…Pero ahí estabas tú.
      Sin querer llegamos a un incierto destino, sin querer sus cuatro luces de cera invitaron nuestro deseo, sin querer nos acogió esa playa entre los ladrillos de tanta riqueza, sin querer aparcamos un pedazo de vida en una noche que escribiría historia…Y ahí estabas tú.
      Nos recibieron entre algodones con sabor a limón que quitaron sudores, toallitas de hierbabuena que saciaron labios, educación de primera que hizo temblar los presentimientos de mi cartera y una bandejita con cuatro dulces  que cobijaron mi azúcar en el temor de la cara noche…Siempre tú a mi lado.
      Habitación de cristal, real jacuzzi que resbalaba espejos entre la desnudez de mis pies, sedas entretejidas entre reales algodones en nuestras sábanas,  verdaderas plumas de ganso en blancas almohadas y un añejo tinto,  rodeado de exóticas frutas de bienvenida… Y tú a mi lado.

       Anunciada velada entre el erotismo de la realeza, romántica cena entre falsos gazpachos de diez dólares y requemados cafés de antigua molida. Impertérrito sueño que descubrió cansancios y vomitó silencios. Lluvia de estrellas en Careyes,  que en mi soledad te gocé… Y ahí, ya no estabas tú. Primera crónica de un desamor anunciado.