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martes, 20 de septiembre de 2016

PUDISTE SER Y...


       Permití que tu cuerpo poseyera mi corazón, consentí tu abrazo más allá de mi razón, lloré en silencio porque presentí tu adiós, pero debes saber que en mi dolor no estás tú…Sólo está una página en blanco,  en el libro de mi poesía.
       Un día imaginé un hermoso cielo, una cálida noche llena de caricias, una luna llena protegiendo mi sombra. Un día dibujé en mi mente el esbozo de la ternura, pinté despacito el color de mis sábanas, iluminé con ceras el paisaje de mi alcoba y escribí en mi alma el aliento de tu boca, llenando de besos nuestro instante.
       Te busqué entre las infinitas oportunidades de la vida, analicé mis gustos, reté coincidencias, deseché miedos y brinqué precipicios sociales. Preparé mi amor para el encuentro, aceité mis manos con el agave de tu tierra, entumí pasiones para que tu energía fluyera y en el error, quizás dejé que mis versos confundieran tu corazón.
        Machaqué con mis nudillos la ira de la sinrazón en cuanto te vi y comprendí en un segundo que en tus palabras no cabían mis labios. Entendí,  cuando la puerta abrió la silueta de tu alma, que en mi piel nunca tatuarías un sentimiento, observé la dulce armonía de tus encantos pero la sutil imaginación desafió la realidad.            

        Ser que llegaste a mi lado desafiando distancias y nunca pudiste robar mi protegida intimidad, sueño que pudiste abrigar mi noche y te cobijaste en la enredada alquímia de tus falsos miedos. Narrativa esquizofrénica que embriagaste mis sentidos en la espera, perversa duplicidad  que retratas miel en tus fotos y música en tu poesía. Mujer que en el intento de abrazo, abriste tus manos y solo sentí el eco de tu gran vacío…Sabes que pudiste ser y…