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domingo, 20 de noviembre de 2016

REMORDIMIENTO


      Te perdí en la memoria, sentí escurrir tus lágrimas de entre mis dedos y cuando el anárquico viento que golpea esquinas, azotó mi corazón…solo pude recordar tus defectos. Te juzgué sin tener derecho, impuse condiciones de vida al martillo de mis sentencias, expuse tu privacidad al libre albedrío de una opinión y cuando te sentí más frágil…Te puse contra la pared y te fusilé.

       Remordimiento que corroes día con día mi alma, odiado pesar que agitas los latidos de un tiempo que ya no es mío, ajedrez de dioses que reté en mi osadía y que ahora perforas mis entrañas, en un jaque mate que yo provoqué.  Maquiné mi propia ley, escribí reglas que solo yo entendía y me convertí en juez. Quise ser héroe en mi despecho y lo único que conseguí, fue mendigar rencores en cada bar que entraba mi sombra.

       Siento desprecio y soledad, leo silencios donde viven los versos de tu amor, recito efímeros alientos en el dulce pentagrama de tu música y cuando la noche cae sobre mi cama, solo la tristeza y el miedo arrullan mis fríos. Sueño pesadillas al ver mi luna,  imagino oscuridades cuando despunta el amanecer, escucho gritos en el canto de los pájaros, dibujo temblores  en mi cuerpo cuando recuerdo tus dedos acariciando mi piel y solo veo densas tinieblas, cuando el rocío empapa mis ventanas.


        Cruel viaje que diseñé día con día, perdido en mi orgullo. Fatal pasaje de vida que confundiste mi destino, elegido camino que te convertiste en un maldito atajo,  lleno de espinas y malas hierbas. Decidí ser juez y me equivoqué, esperé razón y encontré vacío…Quise invadir otra libertad y ahora vivo en el remordimiento.

        No juzgues, no eres Dios.