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lunes, 24 de abril de 2017

MI ÁNGEL Y EL CANTO DEL GALLO...


                La noche se cerró. La distancia agrandó su alevosía pero mis sentimientos siguen intactos, perfectos y profundos. Hoy vestiré mi alma de poeta, mi corazón de trovador y mi ser de ti. Dejaré que una lágrima recorra mi piel, que despacito acaricie mis labios y que gotee en el vacío de mis manos por no tenerte.  Mi deseo es cruel, tu recuerdo precioso y el viento que te mando, seguro atravesará tu corazón. Porque estoy en ti cada minuto, te invento cada hora, te respiro cada día y te amo en cada una de mis noches.
                 Quiero que mis sentimientos penetren en el intenso bosque de tus orquídeas, en la selva  de tus espinas, en el jardín de tus pasiones y en el dulce mar de tus deseos. Quiero que me sientas como yo te siento, quiero que mi recuerdo sea tatuaje en tu alma, quiero que solo una de mis lágrimas lleve tu nombre y quiero que cada vez que abras tus labios, solo mi lengua sea el testigo de tu amor. Escucha el violín de mi ángel porque ya toca cerca, el arpa del dulce arcángel y la voluntad de nuestro Creador…Escucha el hermoso silencio del Universo y el rio de los cometas cuando arrastra tus cabellos hacia mí, cuando desprende tu sudor y lo impregna en mi piel, cuando arranca una de tus caricias y cae en mi mejilla. Porque sentir tus dedos recorrer mi cara, tus ojos poseer mis sueños y tu amor abrazar mi alma…Es besar infinito y miel, en la boca de la eternidad.
                  Llegó el momento, el dulce instante en que mi ángel reencarna mis sentimientos…Y es dulce, alado, precioso, hermoso y frágil como el cristal. Sus ojos son mar. Su corazón, oro. Sus brazos inmensidad, su piel ternura y su alma un libro en blanco. Derrama sobre mí las tintas de tus versos, los recovecos de tu historia, las fragancias de tus sudores y los tintos de tus sueños. Y así. sin más razones, prendo las ceras de mi soledad para que las ames, las ceras de mis nostalgias para que las comprendas, las ceras de mis miedos para que se las lleve tu viento y las ceras de mi pasión para que chorreen cálidas siempre que posea tu cuerpo.
                  Suspira mi ángel, gime el sentido y habla el oráculo del sentimiento: “ La distancia es como un verso en busca de la poesía perfecta y en ella el amor es irascible, el deseo soledad y la pasión, un oxígeno que respira quedito en el alma. La distancia es la provocación de una mirada vista y no sentida, la razón de unas letras que forjan sus tildes en la imaginación, los puntos suspensivos en un sueño y el arte de amar en la profundidad del espacio”. Sonríe mi ángel, sienta sus razones el sentido y calla el oráculo.
                  Mi ángel, está de visita. A mi lado, toma mi mano. Lo invito a una copa de mi añejo tinto y consiente, le pongo enfrente tu fotografía  y sonríe otra vez, le muestro tus palabras y entre sus alas me enseña el libro de mi alma y  en ella, están tus letras, tus labios y tus ojos. Y mi ángel me pregunta…¿ Necesitas conocer su amor? ¿Necesitas una prueba de sus sentimientos?...No temas, cada vez que te sienta, cada vez que te recuerde, cada vez que escribas en su alma, un gallo cantará.
                   Y el silencio fue canto, el libro se llenó de amor, mi ángel me dio esperanza y en su luz, libertad para amarte como jamás nadie lo ha hecho. Entendí que tú eres para mí, como la rosa lo es para el jardín, la lluvia para la nube y el trueno para el rayo. Entendí que ya nunca mis días serán silencio y mis noches, sombras de soledad. Entendí que en tus brazos volverá a crecer mi sueño y que en él, mi poesía ya no escribirá lágrimas…Entendí que cada vez que un gallo canta, estás en mí.
                   Se fue mi ángel pero en mí, quedó su reflejo, el viento de poder de sus alas, la esperanza en un canto y la razón de mi amor por ti. Me abrigué, me dormí, te deseé…Y el gallo, cantó.