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domingo, 28 de mayo de 2017

DECISIONES...


              Tiembla la decisión colgada de un hilo, goza la tristeza al permitir razón al conformismo y eriza sueño la nobleza por querer ser uno mismo. Pinta verde el árbol cuando el agua llena sus raíces y abraza otoño cuando el ciclo natural absorbe lo más profundo de su savia. Inverna la tortuga su equinoccio sin importar si el mundo gira o se desvanece, carga furia el volcán mientras la montaña duerme y cada segundo el Universo expande su infinito, sin que le importen mucho, esos pequeños granos de arena llamados humanos.
              Porque a veces, en la decisión, leemos obligaciones solo inventadas,  solapadas en derechos de alguien que cree dirigir ajenas vidas. Porque la generosidad en un trabajo, jamás debe ser pretexto para exigir más, como la imperiosa necesidad de amor, nunca debe ser excusa, para reprimirte y no buscarlo. Son decisiones, decisiones que se cuelgan en los hilos de la vida, para quizás cambiarla, quizás explicarla o quizás, solo tenerla.
             Llora el bebé cuando tiene hambre, no por decisión, pues podría gritarlo o sonreírlo, pero llora y así lo entendemos.  El ser humano decide cada día sus pequeñas cosas y podría no hacerlo, podría llorar, pero su decisión no sería comprendida, pues no sería. Quedarse quieto es morir en vida, es cortar historia y envejecer latidos. El conformismo  no debe ser bandera, porque el lacayo ya decidió no tener terrateniente, el esclavo no tener amo y la poesía no tener censura.
             En la decisión muere el miedo y renace la postura, coge espada la lucha y siembra la dulce autoestima, cambia la mirada y florece la buscada actitud…Y entonces es cuando te das cuenta que no hay montaña tan alta, que con tus pies no puedas conquistar, que no hay algodón más puro que el de las blancas nubes de tus sueños, que no hay cielo más azul, que el de tu próximo despertar y que no hay Luna más hermosa que la que se pinta de intenso rojo, cuando absorbe el viento de tus decisiones.