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lunes, 1 de mayo de 2017

EL AMOR SIEMPRE VENCE...


                  Recorriste las calles del dolor, de la extraña desesperanza y en el abandono, respiraste las cenizas de sombras, de esas sombras que cada día caminan a tu lado y son incapaces de regalarte un “buenos días”. Viviste entre las ubres de la intolerancia, te quejaste y nadie te escuchó. Pedías a lágrimas un abrazo y te mostraban la acidez de una equivocada sonrisa, tendiste tu mano  y la marcaron de soledad, miraste de frente y sus ojos besaron polvo y asfalto.
                  Día con día agrietabas tu piel bajo el Sol del olvido, noche tras noche abrías la ventana  y solo el reflejo de la Luna olía tus sábanas, el rencor era tu pesadilla y tus sueños, solo ilusiones colgadas en frágiles anhelos. Ya tu pensamiento era mordaz y compulsivo, la razón esquivaba imaginación y la inteligencia solo devastaba viejas letras de sabios proxenetas. Y llegó el día que descubriste que te hicieron de amor para amar, aunque no te amen, que te hicieron de titanio e iridio para que aguantes y que te dieron un corazón que los ángeles recubrieron de oro.
                  ¡Juicio final a la historia de tu vida!  ¡Fuego en artificiales castillos! … Desnudaste tu imagen ante el espejo del amable viento, te viste por dentro, acariciaste tu alma y volvió a latir tu corazón. Era ella, ahí estaba junto a ti, desnuda en alma y corazón solo esperándote, solo amándote en silencio…Solo escondida en el aire de tu viento. Era el momento justo, ese instante en el cuál necesitabas amar y ser amado, ese tiempo en que ese ángel tocó la puerta de tu vida y decidiste abrirla.
                  Cien veces te dirán que no puedes, mil veces te explicarán que el amor ya no existe para ti y un millón de veces renacerás, te reinventarás y les mostrarás su error. Porque en el ejemplo te envidiarán, en el abrazo te encelarán, en la caricia te señalarán y cuando te sientan feliz te olvidarán porque ya no les sirves y cuando tú los veas atrás, ya no los sentirás. 
                  Será entonces cuando el infinito engullirá espacio y distancia, la eternidad pintará tu destino en su paraíso y el cielo sonreirá con la blancura de sus nubes y la carnosidad de sus mares.  Soltarán su lava los volcanes y nada quemarán, solo despacito rasguñarán poro tras poro. Vibrará el terremoto pero nada tumbará, solo quedito sembrará  razón e ilusión en tu corazón. Surgirá valiente el maremoto, pero solo mojará con la dulce miel del edén tu alma.  Y ese día llegará y comprenderás que el amor…El amor siempre vence.