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miércoles, 21 de junio de 2017

EL SUEÑO DE UN ALMA...


                         Un alma tuvo un sueño. En él, un ángel se le acercó, le hablo despacito y con celestial ternura. Le dijo que lo acompañara a visitar las moradas de la eternidad. Se asustó el alma y en sus nervios mostró inquietud y duda. Escuchó el corazón y quiso seguirla en su viaje, pero le puso una zancadilla, se cayó y entendió que su alma no necesitaba ningún latido para comprender,  lo que estaba a punto de ver. El espíritu le dio consejo y la dejó ir. ¿Y su cuerpo?...Ah! su cuerpo como siempre, dormido y soñando las mismas idioteces de siempre.
                          El ángel tendió su mano, el alma cargó con energía su mochila de sentimientos y juntos emprendieron el viaje, el viaje de un sueño que quizás, explicaría de una vez sus por qué.  Atravesaron dos negros agujeros donde el Tiempo se hacía cada vez más chiquito, maravilló colores que jamás había visto en lienzo alguno y sintió olores que solo la magia del Universo puede generar.  Vivió de cerca el rugir de los cometas en sus latigazos, la explosión de algunas estrellas en su generosidad por crear, el grito de los vientos siderales y el gemido de nueva vida, más allá de los confines conocidos. Todo era hermoso, sentía que ya lo había vivido y en el sentimiento, crecía su ansia por ver más y más. El ángel la miró y en sus ojos exprimió comprensión, el ángel la besó en su frente y en sus labios, entendió dulce virtud, el ángel la abrazó y en sus manos sintió ese cáliz que una vez escribió dolor, en la pujante paridez de la eternidad. Porque la eternidad fue parida en dolor de vida, de ella nacieron almas y a cada una, se le asignó una fracción de polvo de estrellas que se convirtió en un cuerpo nuevo y un corazón de contados latidos.
                           Más perfección de alma, menos perfección de cuerpo y más latidos. Cuerpo perfecto, alma en pañales y cortos latidos, pasajera tentación y un corto bagaje, con vacías maletas. Alma perfecta, cuerpo ajustado a su espíritu, profundos latidos, guía espiritual. Alma pequeña, cuerpo imperfecto, latido corto, primer grado de enseñanza. Perfecta alma, discapacidad de cuerpo, latido compartido, maestro y ejemplo de vida. Alma aprendiendo, cuerpo normal, mediano latido, humano cotidiano. Alma que solo siente, cuerpo abierto al vicio del sentimiento, gran latido, Poeta. Alma pequeña, cuerpo arreglado, pequeño latido, Político o Vedette. Sin alma, cuerpo perfecto, sin latido, Satanás. El origen del alma, no hay cuerpo solo Luz, gran latido Universal, El Creador. Pureza de alma, alas agitando latidos y corazón creando nueva sangre por doquier, un ángel.
                            Y el alma entendió de donde vino y a donde va. Comprendió que la atracción entre dos almas es cielo, que la atracción de dos cuerpos es Tierra y que la atracción de dos corazones solo es amor humano y no eternidad. Que en la perfección del amor, los ángeles, unen alma cuerpo y corazón, que en el sueño del alma solo vive una música, la que es capaz de inflexionar un sentimiento, la que es capaz de enredar acordes entre dos espíritus y la que es capaz de componer  verdad, cuando el cuerpo exige deseo y el corazón una sutil historia, que explique su latir.
                            Regresó el alma a su cuerpo y éste le preguntó, el alma solo le regaló una lágrima de comprensión. Le tendió sus ojazos el corazón y el alma, con una mirada, apaciguó sus latidos y le pidió por una vez, entendimiento. Llegó el espíritu, la abrazó y con ella bailó. Escogieron las más romántica música, se pegaron, danzaron, sintieron, se excitaron e hicieron el amor. Porque cuando un alma hace el amor con su espíritu, cuerpo y corazón, escriben y laten en un gran deseo, porque cuando el amor se hace Luz, el pergamino de la eternidad se desdobla, la libertad lo lee, el cielo se expande, el gemido riega paz, el grito envuelve esperanza y esa alma, empieza a soñar y a soñar… El Universo abre sus ojos y pone a cada estrella en su lugar, el mar espera la orden de su Luna para bailar, besa la montaña el cráter de su volcán y apacigua lava, se preña la noche de maravillosa hermosura y empieza el gran concierto. Alma y espíritu cortejan, nace intenso el amor, sufre el silencio por no escuchar y redoblan las campanas para explicar, pureza de pasión. Llega el ángel y de su espíritu la arranca, se pinta un hilo de plata y ocurre el viaje, del sueño de un alma.