Translate

jueves, 22 de junio de 2017

ONOMATOFOBIA...


                              Se define como el miedo a escuchar ciertas palabras… Persistente, anormal e injustificado miedo a escuchar determinadas palabras. Las fobias son anormales, casi siempre educacionales y algunas veces queridas y defendidas en la ignorancia. Se define Fobia como la aversión obsesiva a alguien o a algo y también como temor irracional compulsivo, invalidante y limitante.
                              Creamos la palabra, juntamos letras y les damos forma entendible. La palabra por si sola significa y en ese contexto se define y da un valor de nombre. Todo, absolutamente todo, está asociado a una palabra, la cual le da un significado único, una definición y en ella, su explicación. Las escribimos y las leemos, las hablamos y las escuchamos…Son la base de la comunicación del ser humano, ni más ni menos. La palabra tiene vida propia y sin darnos cuenta, somos cautivos de ella. Con ella nombramos cosas, personas, animales, vegetales, estrellas y mares. También, partes del cuerpo humano, sentimientos, sensaciones, placeres y sueños. Prácticamente las conocemos todas, las exactas y las coloquiales, las de doble sentido y algunas científicas, las de Ley y las que usamos en el amor. Un sinfín de palabras que en nuestra inteligencia abrazamos, cuidamos, expresamos y enriquecemos en nuestro día a día.
                              Pero la palabra, en cuanto se apropia del ser humano, tiene su historia, sus traumas, sus educaciones y sus inquisidores. Tiene los sentimientos que nosotros le damos, los miedos que nosotros tenemos y las frustraciones que emanamos cada vez que la pronunciamos, la leemos o la pensamos. Como humanos somos imperfectos y la palabra nos refleja esa imperfección, somos débiles y a veces no la soportamos, somos ineptos y la ocultamos detrás de nuestra ignorancia. Y es entonces, cuando el escritor entra en un trance de locura por no conocer los miedos del lector, el comunicador tartamudea su pensamiento por no saber qué clase de oídos lo escucharan y el manipulador es el único que sabe qué hacer con ella pues en verdad si sabe quién lo leerá y quien lo escuchará. Sale a escena al Onomatofobo y se pone en manos del manipulador, porque él le escribirá lo que quiere leer y le dirá lo que quiere escuchar. Pero un día se cansará de ser manipulado, medio entenderá que existe el libre albedrío y se atreverá a leer algo diferente, oirá palabras distintas y su mente temblará. En el coraje rebelará su deficiencia y se convertirá en juez implacable de la palabra, quizás por miedo, por cobardía o por ignorancia. Y su trauma seguirá vivo.
                               Sentirá que es el gran líder de la Santa Inquisición, vaciará estanterías y libro por libro leerá el título y verá su foto, tomarán forma de satanás sus malas palabras y uno por uno los censurará, los destruirá en el fuego de sus fracasos como ser humano y le dirá al mundo, que es el dueño de la ignorancia Universal. Satisfecho, propondrá ya jamás leer, prohibido escuchar, esconderá su figura bajo las sábanas del pecado y se inmovilizará. Regresará al antiguo planeta de las aflicciones, donde sus tatarabuelos recortaban un agujero en sus sábanas para el único fin de la procreación, donde el amor se prohibía como sentimiento y donde la vida era dirigida desde antes de nacer. Ese es el mundo del Onomatofobo y no es mi mundo. La palabra define y como tal vive. La palabra se defiende no se censura, la palabra se deja en el contexto no se saca de él, la palabra es un don del cielo y como tal es amor, la palabra es comunicación y como tal debe ser exacta.

                                  Yo escribo. Gracias Onomatofobos, gracias por presentarse tal y como son, sin disfraces ni máscaras. Por fin lo hicieron. Censuraron uno de mis escritos por el título y jamás se dieron la oportunidad de leer el escrito. En el título habían dos palabras “Pene” y “Vagina”, dos palabras a las que les tienen pavor y déjenme decirles que esto es “Fobia” y una Fobia es una enfermedad. Deseo de todo corazón que un día se curen. Yo también tengo dos fobias, a la intolerancia y a la ignorancia, pero no he encontrado una palabra que las defina. Tuve que inventar la palabra “Onomatofobo” en el desenlace de este escrito, seguro no estará entre sus traumas. Una disculpa.