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jueves, 29 de septiembre de 2016

POETA ANÓNIMO


    Comenté silencio cuando leí tus versos. El atrevido impulso se agarrotó entre mis dedos pero esos sentimientos,  arrancaron una lágrima de mi alma. Otra vez, leí tu poesía y en mis ojos sembraste un deseo…Otra vez dormí entre tus rimas y humedeciste mi cuerpo.  Ser que en la distancia alborotas mis instintos y marcas tu huella en la fragilidad de mis anhelos, música de hermosos vientos que atraviesas mis paredes y embraveces mis ceras.
     Me fundí con tu intensidad, abracé sueños que no eran míos, conversé querencias olvidadas y hasta mi orgullo se arrodilló al sentir tanta pasión. Destroné miedos, arrugué paciencia y fue la desesperación la que quiso saber más de ti. Embelesé mi conciencia con tus escritos, reduje espacios, amé tus comas y gocé el tiempo en cada uno de tus puntos y aparte. Reclamé tus tildes como si fueran mías porque en ellas sentí ansiedad, acaricié con mis manos tus títulos porque en ellos identifiqué mis querencias, besé con mis labios tus fotos porque en ellas, dibujaste mis colores.
      Renací en tu poesía, tumbé muros y tomé en mi mano la libertad del amor.  Conocí sirenas y entre ellas nadó mi ternura, comprendí mares que no eran míos y entre ellos,  abracé infinitos. Vencí miedos, les hablé de frente a los Centauros de mis laberintos, cosí las alas de mis hadas desprotegidas y en la mágica afirmación de tanta dulzura, acaricie los gnomos de mi alcoba y escurrí sus lágrimas en las mejillas de mis precipicios.

     Ser de luz que relativizas la distancia con tus escritos, magia y poesía que devuelves a mi vida las esperanzas perdidas, búsquedas y momentos que hechizan el olvido del amor, perversa mordida en la yugular que despiertas los perdidos instintos de mi cuerpo. Pasión que resbalas despacito por mi piel cada vez que te leo, chocolate fundido que nace en tu boca y acaricia mi espalda, miel en tus palabras y dulce sentimiento de tu alma.
      Un día escuché tu silencio, durmió tu poesía en los brazos del Creador y un pedazo de mi alma, cerró sus ojos. Mi corazón menguó sus latidos, mi lengua secó su saliva, mis labios agrietaron consistencias y tu recuerdo abrazó por siempre mis letras. Poeta que un día encendiste mi vida...Gracias.


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