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domingo, 9 de julio de 2017

EL CIRCO DE UN SUEÑO DE AMOR...


               Brinca sus gotas la lluvia en el andén del sueño y cierra ojos el deseo para sentirlo mejor. Juegan lenguas a serpientes y escaleras con sus labios y la piel manifiesta equilibrio en su sudor. En el circo de un sueño de amor, pagas la entrada más cara para subirte al palco de los sentidos y jamás sales, te diviertes, lloras, ríes, aplaudes y cuando va a terminar, recuerdas el primer acto…Ese acto que dibujó un umbral en tus sentimientos, un portal en tus querencias y una explicación a tu dádiva de vida, por vivirlo.
              Lo sabes y no renuncias a tenerlo. Lo esperas y lo deseas. Vistes noches de colores y dejas que tus pestañas abriguen la imaginación de tu mente, que tu pensamiento enfoque y que el aliento de la Luna te transporte al limbo de las sensaciones. El deseo por un amor es obsesión de vida, porque reclamas al cielo merecerlo, a la historia por no habértelo dado y al destino por cerrar su libro y nada, poder escribir en él. Lo piensas, lo arreglas, lo pintas hermoso, adecuas sus facciones y las acaricias con tu mano, hueles un perfume que seguro será, escuchas miel en un tono inventado de voz y presumes exquisita elegancia cuando cae en tus brazos. Escribes sublime teatro, dejas que el piano suelte a su albedrío las teclas, que el ronco saxo espante los miedos y que la pista aparte las mesas para que empiece el gran baile, una orgía de sentimientos y el circo de un sueño de amor.
              Lo vives intenso, lo tocas, contorsionas sábanas que no saben tu juego y desbaratas algodones que solo visten tu almohada. El sueño se hace profundo, por sí solo respira, es callado, insolente y anclado en una parte del cielo, donde tu alma camina y camina, cansada, exhausta y libre. Las trompetas suenan y el público grita, te levantas de tu palco y ella aparece. Bella, hermosa, tierna, suave como el talco y frágil como la mariposa. Embelesa con su ballet las puntitas de tu sensibilidad, gime el acorde y se transparenta a media luz, casi tocas sus curvas, casi rozas su piel…Casi te caes del palco. La sientes sublime, intensa y seductora, distante y alcanzable…Te mira, la miras, palidece el ambiente, la pista oscurece su rostro y desaparece… Cabalgan amazónicas monturas en blancos caballos, salta el hombre y se cae el enano, vuelan los trapecistas y ruge el león el látigo de su domador. Pisan fuerte los elefantes, aplauden las focas, se desvisten las edecanes, se quedan con tres lentejuelas y al niño que llevas dentro se le caen las palomitas, el refresco y el pecado. Entra el mago, le da vida a su chistera, brincan los conejos y vuelan las palomas, parte en dos una belleza y aparece sentada a mi lado, pero no es ella. La vida envuelve el sueño, la enredadera trepa paredes y el laberinto crece en el circo. Entra en acción la paciencia, el deseo llama al placer y el sueño se compone…Aparece el ilusionista.
              El amor debe ser, tiene que revivir, mereces sentirlo…Exígelo! Se apagan las luces, la oscuridad se tiñe de azul y el hielo permea filoso su pista. Suave, respetuoso, nostálgico e irreverente suena el violín sus primeras notas, el violonchelo lo acompaña en su melodía, la dulce flauta acaricia interludios y el tambor tartamudea su presencia. Nace un destello. Azul, blanco y verde por fuera, rojo y violeta por dentro. Y aparece el amor, deslizando hielo, caminando seducción, respirando elegante sensualidad. Tú lo sabes, es ella. Momento culminante de tu sueño. Intensifícate y enamórala, deja tu palco y desliza sentidos en su hielo, abrázala, quítale el frío y poséela. Se va el público (no soy voyeristas), te mira y la miras, estás cerca. Alargas tus brazos, te caes, te levantas, le pides que se detenga, ella sigue, patinas, te caes, te vuelves a levantar, te mira de reojo, te sonríe, lanzas tu acometida final, las luces se apagan, desaparece el hielo, tu caída es sublime, ella desaparece y aparece un payaso, te mira, suelta una carcajada…Se acabó el circo, despiertas, miras a tu lado….¡Ay!¡ No es ella! Desparece la ilusión, el café ya no huele y ya debes ir a trabajar…No te preocupes, tú decides cuando y como  tendrás otra vez,  el circo de un sueño de amor.